VIVENCIAS

Me llamo María Ligia Zuluaga Quintero, soy la madre de Katherín Zuluaga Quintero, cuando tenía 23 años a finales de agosto de 2015 empezó  a tener un dolor en la parte de atrás de la cadera y que le bajaba hasta abajo de la pierna, en un principio fue al médico de familia el cual desde allí se le dio un mal diagnóstico, el médico empezó diciendo que era un dolor muscular, volvía mi hija le decía que era todo menos que tenía síntomas de un tumor  sarcoma de Ewing, le mandó una radiografía para hacer en un mes, como es lógico antes que llegara hacer la radiografía la llevamos  al Hospital clínico Virgen de la Victoria de Málaga, por el servicio de urgencias y  de allí otros muchos malos diagnósticos y tiempo que se perdía mientras que el tumor canceroso iba avanzando y diseminándose, hasta por cuatro veces me la devolvieron de urgencias médicas, cada vez que iba ya le tenían que poner morfina para el dolor y fue tal la negligencia médica, que una auxiliar le llegó a decir que ella iba porque era adicta a la morfina y que ella no le iba a satisfacer el vicio, eso se lo decía mientras que mi hija se retorcía de dolor en el suelo y esa noche otra vez me la devolvieron hasta que volví a llevarla y le dije a los médicos que la atendieron que no me movería de allí hasta que me dieran un diagnóstico, después de tenerla en observación una neuróloga la vio y dijo que eso no era tal dolor muscular si no que tenía algo más fuerte y al otro día la ingresaron en medicina interna mientras que le hacían pruebas para diagnosticar, seguía pasando mucho tiempo cuando ya me dicen señora su hija tiene un tumor muy agresivo es de la familia de sarcoma de Ewing pasó mas tiempo cuando la bajaron a la planta de oncología pasó mas tiempo y cuando por fin la oncóloga  que dirige el equipo médico antes de empezar a luchar por la vida de una niña joven que solo quería vivir, esta médica ya se había rendido sin todavía empezar la batalla y dice que ya no había nada que hacer, es tan extremadamente tan excesivo el dolor que permanece ingresada en el hospital tres meses solo para  controlar el dolor, le dieron una quimioterapia, y una radioterapia paliativa, en conclusion, fueron fallos y más fallos, no quedé con una buena experiencia de decir, le dio este cáncer a mi hija y fue bien atendida se le hizo los tratamientos médicos acorde con los últimos descubrimientos científicos, no.

Por qué cuento mi experiencia, mi vivencia, porque no quiero que siga pasando con otros niños, con otros adolescentes, con otros jóvenes, ellos solo quieren vivir y que hallan médicos capacitados y comprometidos para luchar y enfrentarse a combatir con un cáncer extremadamente agresivo, por qué cuento mi experiencia  o mi vivencia, porque hay otras alternativas de tratamiento para enfrentarse con este cáncer extremadamente agresivo.

Mi hija murió a una semana antes de ser trasladada a madrid a una clínica privada donde iba a participar en un estudio clínico con terapias dirigidas.

Conclusión es un cáncer que se tiene que diagnosticar muy rápido y actuar tan rápido o más rápido que la misma enfermedad.